cuban music and musicians

De Cuba y la historia de su música

by Yamilka Cabrera

La Isla de la Música ya cuenta con poco más de 500 años de historia, nutrida de  músicas de todas partes. Un pequeño archipiélago en dónde puedes encontrar sonoridades de casi todos los continentes, África, Europa, Asia, América Latina, etc.

Historia musical que nace desde el momento exacto en que los aborígenes antillanos arribaron a las costas de esta isla, con sus guamos –caracol grande utilizado como instrumento musical aerófono– y exóticos bailes y cantos integrados dentro de su especial “areíto” –ritual festivo-religioso–.

Posteriormente, la llegada de los colonos españoles trajo consigo la introducción de nuevas experiencias sonoras, que absorbieron la cultura nativa y se establecieron de manera abrupta como el punto de partida de la cultura musical cubana. Por supuesto, un país milenario como España tuvo mucho para legar a la pequeña Cuba.

Especialmente de música entregó desde la profana romanza, el fandango y su guitarra hasta la música aristócrata-religiosa proveniente de la hegemónica Iglesia Católica. No obstante, también legaron sus melodías y armonías mediterráneas adquiridas a partir de la migración árabe, y su negritud africana resultante del sistema esclavista, colmado de sonidos emanados de la tierra, de tambores y de espiritualidad.

Este engranaje de músicas se fue mezclando durante siglos con otras culturas musicales que, de una manera u otra, se relacionaron con este “caimán” –símbolo  utilizado para nombrar a la Cuba por su forma similar a la de este animal-, debido fundamentalmente a la posición geográfica de Cuba en la época colonial,  convirtiéndose en el enlace principal entre Europa y sus colonias americanas. De ahí, que desde ese momento hasta la actualidad la isla sea conocida como “La llave del Golfo”.

Todo ese gran “ajiaco” –simbología utilizada para denominar la mezcla cultural-, dio paso a la conformación de una identidad nacional que se hizo acompañar por la creación de disímiles formas musicales que han distinguido a Cuba hasta el día de hoy. Especialmente el siglo XIX fue crucial para todo este proceso, en el cual surgieron géneros como la rumba, el son y la criollizada contradanza cubana. Músicas que nacieron en escenarios diversos del contexto cultural cubano, que transitan desde un cabildo de esclavos hasta el más estilizado de los salones aristocráticos.

Finalizado el período colonial en Cuba, aparece una reapertura de la cultura musical cubana hacia el mundo y viceversa. Establecida una identidad musical propia, la etapa republicana de la primera mitad del siglo XX permite exhibir claramente las distintas aristas de la música cubana. Entre ellas podemos encontrar formas musicales desarrolladas por elementos folklóricos y formas de expresión populares y otras, más abstracta y compleja, encaminadas hacia el trabajo con la música culta y académica occidentalista.

En el ámbito de lo folclórico y lo popular se puede ver como en esta etapa se esclarecen los géneros más distintivos de la música cubana para el escenario internacional, que se exponen como una fuerte influencia para el desarrollo musical del resto de Latinoamérica y, a su vez,  son influenciados prudentemente por la música norteamericana, sobre todo por el incipiente jazz.

Entre ellos podemos encontrar géneros como la rumba urbana, típica de los “solares”, bateyes, puertos y fiestas populares, y el son, de formidable sabor oriental, que sintetiza la herencia africana con la hispana, lo negro bantú con las cuerdas pulsadas del tres. Ambos son de los exponentes más representativos de la música cubana para el resto del mundo, especialmente para el turismo moderno.

También está el danzón, con un metro ritmo mucho más cadencioso, que llenó los salones cubanos y de muchos países latinoamericanos, siendo sin dudas uno de los ritmos de fundación de la música caribeña. Al igual que el mambo, que impulso con su sincopa a Dámaso Pérez Prado para alcanzar la primera gran explosión mundial de la música de la mitad del siglo XX. Y además el Cha cha chá que con su baile sin igual, sencillez sonora y la interpretación de la Orquesta América de Enrique Jorrín, llevó a la música cubana hasta los salones más aristocráticos de europa. Por otro lado aparecen otros, quizás menos conocidos pero con el mismo nivel de importancia como la habanera, la conga, la guaracha, etc.

Asimismo como fue evolucionando la música popular, se desarrolló en Cuba un relevante movimiento de música de concierto en la cual se fueron fundiendo los elementos musicales de los géneros cubanos con los europeos, a través de la obra de compositores como Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla.

Posteriormente, en el período revolucionario que llega hasta nuestros días, los cubanos trabajan en función de preservar su cultura musical, permitiendo que se mantenga como una de las potencias musicales más influyentes en el mundo. Gracias a ello, todo el que visita Cuba puede disfrutar de diversas y atractivas propuestas musicales que transitan desde la auténtica rumba cubana en el famoso Callejón de Hamel hasta una Jam Session en el interactivo espacio de la Fábrica de Arte Cubano, o quizás, un concierto de música contemporánea en el Museo de Bellas Artes.

 

 

 

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